MILAGROS 2° Trim. 18 04 2020 Lección 3



Resumiendo la esencia de la lección de esta semana, Elena de White resaltó: 

“La lección es para los hijos de Dios de toda época. Cuando el Señor da a los hombres una obra que hacer, ellos no deben detenerse a preguntar si la orden es razonable ni cuál será el resultado probable de sus esfuerzos por obedecer” (Profetas y reyes, p. 182). 

El desafío de realizar valerosamente el trabajo que Dios nos llama a hacer –por más absurdo o imposible que parezca– es una invitación a colocar nuestra fe enteramente en él. Cuando hagamos esto, generalmente obtendremos milagros, como resultado. 

La Biblia, en 2 Reyes 4, relata los siguientes milagros realizados por medio de Eliseo: la multiplicación del aceite de la viuda, la resurrección del hijo de la mujer sunamita, la restauración de la comida envenenada y la multiplicación de los panes. 

En el mundo antiguo, muchas personas adoraban a Baal; inclusive, algunos israelitas. Se creía que aquel era el dios de la lluvia, del fuego y de la cosecha. Y, por increíble que parezca, el culto a Baal exigía el sacrificio de criaturas humanas. Los milagros realizados por intermedio de Eliseo demuestran el poder del verdadero Dios, en contraste con la exigencia de Baal. La resurrección del muchachito, por ejemplo, demostró la importancia que Dios otorga a la vida de un niñito. 

Se describe a Eliseo como un “santo hombre de Dios”. Hoy en día, se nos desafía a manifestar la misma bondad del profeta y a vivir de manera semejante, y en santidad delante de Dios.

Versión División Sudamericana (ACES)

División de Jóvenes / Juveniles (14 a 18 años)

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