NACE BEBÉ JESÚS






La lección bíblica de un vistazo

José y María viajan a Belén para ser censados, por orden del César. Pero no consiguen lugar donde hospedarse, porque la ciudad está llena de personas que han llegado por la misma razón. Un mesonero les permite quedar en su establo. Jesús nace allí, y María lo envuelve en pañales y lo acuesta en un pesebre. Los ángeles muestran a los pastores dónde nació Jesús. Los pastores vienen y lo adoran. Los sabios de Oriente siguen la estrella, y encuentran a Jesús en una casa. Lo adoran y le ofrecen regalos valiosos, como acostumbraban hacer cuando nacía un rey. 

Ésta es una lección sobre la adoración 

La adoración es nuestra respuesta humana a Dios cuando lo reconocemos como la fuente de todo. No es posible comprender totalmente lo que significó para Jesús, el Dios del universo y nuestro Creador todopoderoso, dejar el cielo y venir a esta tierra como un niño recién nacido. Cuando meditamos en este radical acto de amor y aceptamos su amor por nosotros, no podemos sino adorarlo. 

Enriquecimiento para el maestro 

“El Rey de gloria se rebajó a revestirse de humanidad. Tosco y repelente fue el ambiente que lo rodeó en la tierra. Su gloria se veló para que la majestad de su persona no fuese objeto de atracción. Rehuyó toda ostentación externa... Únicamente la belleza de la verdad celestial debía atraer a quienes lo siguieran” (El Deseado de todas las gentes, p. 29). 

Quienes celebraron el nacimiento de Jesús fueron unos pocos hombres que viajaron desde lejos para adorarlo. “‘Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron’. Bajo el humilde disfraz de Jesús, reconocieron la presencia de la Divinidad. Le dieron sus corazones como a su Salvador, y entonces sacaron sus presentes, ‘oro e incienso y mirra’” (Ibíd. p. 45).

Decoración de la sala 

Divida la decoración de la sala en una escena interior y otra exterior. Para la escena interior, arme un pesebre con una estrella grande sobre él. Ponga lucecitas blancas de Navidad sobre una sábana y suspéndala del cielo raso, imitando las estrellas, o cuélguelas de la pared dentro del “marco de una ventana” de madera o de papel (de modo que se vean las estrellas a través de la ventana). Para la escena exterior, cuelgue de la pared papel verde o marrón, con el contorno de algunas montañas. Cubra cajas con arpillera, para simular colinas, y agregue algunos árboles.








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