María Magdalena es modelo del “buscador” de Jesús





La vida espiritual está dinamizada por la búsqueda de Dios: “Tu rostro buscaré Señor” (Salmo 27,8). O como en el caso de la amada del Cantar de los cantares: “Por las calles las plazas buscaré al amor de mi alma… ¿Habéis visto al amor de mi alma?” (3,2-3).

La de María Magdalena es una búsqueda del Resucitado particularmente fatigante. Como puede notarse en la repetición cuatro veces del verbo “llorar” (Juan 20,11.11.13.15), María aparece como una mujer sensible, llena de afecto.

Frente al sepulcro vacío, ella aparece sobrecogida por una fuerte tensión emotivo, y “llora” (20,11). Llora porque le hace falta la profunda experiencia de amistad que la unía a su Señor. Llora porque ni siquiera puede sentarse al lado del cuerpo muerto de su Jesús.

Entonces María se pone a buscar al Maestro, pero sus sollozos, sus lágrimas, parecen nublarle la vista y el corazón impidiéndole reconocer al Señor que esta vivo y de pie delante de ella (20,14).

Jesús se conmueve y se le manifiesta llamándola por su nombre, de la misma manera que el buen pastor que conoce a cada una de sus ovejas por su propio nombre (10,3), lo hace de manera que su voz toca lo más profundo, lo más íntimo de ella. Entonces María exclama: “¡Rabbuni, Maestro mío!”. Y así, en un sólo instante confiesa su fe, su amor y su entrega.

Pero las cosas no terminan ahí. Jesús le abre nuevos horizontes hacia el futuro al confíarle un mensaje lleno ricas prospectivas: “No me retengas, sino ve donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre” (20,17).

Con estas hondas palabras, tan cargadas de sentido, María Magdalena es invitada a cambiar su modo de pensar y a ver cómo el Resucitado, subiendo al Padre, cumple su obra y se queda entre nosotros con los dones de su presencia espiritual, de su Espíritu que es paz y alegría (20,19-20).


 

Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.
Tu rostro buscaré, oh Jehová; 

Salmos 27:8 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.







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