José Un hijo favorito se hace esclavo (Génesis 39:39)






Jacob tenía doce hijos, pero sus hijos envidiaban a su hermano José el menor, era el favorito. Un día se enojaron aún más cuando este les contó sus sueños “mi manojo de trigo se paraba alto y los manojos de mis hermanos se inclinaban en honor”, dijo José. este sueño significaba que José seria más importante que sus hermanos. 

Un día Jacob mandó a José al campo a cuidar las ovejas con sus hermanos, pero ellos planeaban su muerte, Rubén el hermano mayor no estaba de acuerdo. “no debemos derramar sangre”, miren un pozo, dejémosle que muera allí”, Rubén planeaba rescatarlo en la noche. Cuando llegó José sus hermanos lo agarraron y le sacaron la túnica de colores que le regalo su padre y luego le tiraron al pozo, mientras Rubén estuvo ausente se acercó una caravana de vendedores camino a Egipto, “Vendamos a José” dijo Judá su hermano y fue vendido por veinte piezas de plata. 

Con lágrimas y miedo José miró mientras lo llevaba un camello más lejos de su familia y de su tierra; sus crueles hermanos dejaron que Jacob creyera que un animal salvaje había matado a su hijo favorito rompió sus ropas y lamentó, nadie lo podía consolar. 

En Egipto José fué vendido como esclavo en la casa de Potifar, un egipcio importante. Potifar vió que José siempre trabajaba bien y era confiable, “Todo lo que haces sale bien”, le dijo Potifar a José un día. “Dios está contigo, quiero que seas mi siervo principal y que estes a cargo de todos mis negocios y seas jefe de todos mis sirvientes”. 

Dios dió a Potifar buenas cosechas y muchas riquezas por medio de José quien ahora era un hombre importante; José nunca dejó de confiar en Dios y le servía fielmente. Pero vino la dificultad a José. La esposa de Potifar era una mujer mala. Y tentó a a José a tomar el lugar de su esposo a lo cual José se rehusó, y salió corriendo de aquel lugar, pero ella agarró su túnica, y dijo “Tu esclavo me atacó” se quejó la esposa de Potifar. “Mira ¡acá está su túnica! Potifar se enojó. 

Tal vez sabía que su esposa estaba mintiendo. Pero tenía que hacer algo y mandó encarcelar a José. Aunque era inocente, José no se amargó ni se enojó. Tal vez estaba aprendiendo de sus dificultades que no importaba adonde estaba, si honraba a Dios, Dios nunca lo abandonaría, y así sucedió, pues Dios con el tiempo lo libró de la cárcel y lo convertiría en un gran gobernante en Egipto.










Archivo

Formulario de contacto

Enviar