Jesús amaba a cada persona que conoció





Jesús comprende la necesidad humana y el deseo de pertenecer a una familia. Él vino a nuestro mundo para redimirnos y restaurarnos de nuevo en su familia. Su amor por nosotros es mayor que el amor de un padre por sus hijos. A todos los que reciben a Jesús, Dios les da el derecho de convertirse en hijos de Dios. ¡Su lugar en su familia es seguro!

Jesús amaba a cada persona que conocía. Sin embargo, lo que hizo especial su amistad con estos hermanos fue la disposición de Lázaro y sus hermanas a aceptar el amor de Jesús y permitirle cambiar sus vidas. La generosa bienvenida y la hospitalidad de esta familia ayudaron a Jesús a sentirse como en casa en Betania.







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