"Jehova es mi pastor" La experiencia de David como pastor






Introducción 


1. El libro de los Salmos y el Salmo 23 

El libro de los Salmos ha tenido siempre un encanto especial para los creyentes de todos los tiempos. En ellos encontramos las experiencias de los creyentes del Antiguo Testamento que también vivieron en medio de la maldad de este mundo. A nosotros, los cristianos de hoy, no nos resulta difícil identificarnos con ellos, y usar sus cánticos para acercarnos a Dios y obtener el mismo consuelo y fortaleza que ellos encontraron en él. 

De entre todos los Salmos, el 23 es sin duda uno de los más conocidos y apreciados. En sus versos los creyentes han encontrado aliento y confianza para afrontar las diferentes etapas de la vida. En especial, ha acompañado a muchos en su lecho de muerte y han sido iluminados por sus versos en el tramo final de su viaje a la presencia del Señor. 

2. La figura de Cristo en el Salmo 23 

Para el lector cristiano resulta difícil la lectura de este Salmo sin pensar casi automáticamente en Cristo, “el buen pastor”, cuya figura es reiteradamente exaltada en el Nuevo Testamento: 

(Jn 10:11) “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” 

(He 13:20) “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno...” 

(1 P 2:25) “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.” 

3. El contexto del Salmo 23 

Al comenzar su estudio, debemos notar la relación que tiene con el Salmo anterior y el siguiente: 

• En el Salmo 22 podemos ver al “buen pastor que su vida da por las ovejas” (Jn 10:11) (Is 53:6). El salmista profetiza con todo lujo de detalles acerca de cómo serían “los sufrimientos de Cristo”. A partir de ahí, la muerte dejó en él su aguijón, y ya no tiene más poder para dañar al hijo de Dios. 

• En el Salmo 24 se nos describen las glorias que vendrían tras estos sufrimientos: “Alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria” (Sal 24:9). 

• En medio de los dos está el Salmo 23, que nos habla de las experiencias del cristiano desde el día en que llegó a ser beneficiario del supremo sacrificio de Cristo hasta el momento cuando participará de la gloria con él. 

4. Esquema del Salmo 

En cuanto a la composición del Salmo, podemos ver que se centra en dos metáforas: el pastor (Sal 23:1-4) y el anfitrión (Sal 23:5-6). 

Pero también podemos bosquejarlo pensando en todas las etapas de la vida del creyente: 

• (Sal 23:1-3) La vida presente donde toda necesidad es suplida por el pastor. 
• (Sal 23:4) El paso por la muerte donde su compañía nos libra de todo temor. 
• (Sal 23:5-6) El disfrute de la eternidad donde todo deseo será cumplido. 

“Jehová es mi pastor” 

1. La experiencia de David como pastor 

David, el autor de este Salmo, comienza refiriéndose a Dios como su pastor. Todos recordamos que en su adolescencia él había sido pastor de ovejas y en su cuidado de ellas había llegado a tener experiencias que marcaron su vida. 

(1 S 17:34-37) “David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como no de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo...” 

Pero ahora David no está pensando en sí mismo como pastor, sino que en este Salmo asume la posición de oveja que se siente cuidada por Dios mismo. Y si David había protegido con delicadeza a sus ovejas, y las había defendido aun a riesgo de su propia vida, ¿cómo no haría Dios mucho más a favor de él? 

2. El nombre de Dios, “Jehová” Notemos también que David se refiere a Dios por su nombre “Jehová”. Esto es significativo porque este nombre subraya el hecho de que él es el único que vive y existe por sí mismo, el Eterno. Toda otra forma de vida, desde el invisible virus que vemos en el microscopio, hasta el arcángel que está delante del gran Trono de Dios, todo depende y se deriva de él. Y David conocía a este Todopoderoso Ser como su Pastor. 

3. “Mi pastor” Es interesante ver la confianza con la que David se refiere a Dios como “mi Pastor”. Se sentía parte de su rebaño y bajo su protección. Y esta es precisamente la puerta de entrada para disfrutar de todas las bendiciones que a continuación vamos a ver en este Salmo; si Dios no es nuestro Pastor de una forma personal, todo lo demás no pasará de ser una bella poesía, pero de ninguna manera logrará traer consuelo verdadero a nuestra vida. 

“Nada me faltará” 

Las ovejas son animales que necesitan ser constantemente guiados y cuidados. Tal vez sea por esto que el creyente es comparado con ellos. 

David, como una de las ovejas que era cuidada por el Señor, manifiesta su completa confiaba en la bondad solícita de Dios para asegurar todo lo necesario, tanto en el presente como en el futuro. 

Como veremos a lo largo del Salmo, la provisión divina incluye cosas tan variadas como alimento y bebida, descanso, protección, restauración, compañía, aliento, dirección, consuelo, gozo, felicidad y gloria. 

El salmista percibe que el hombre tiene necesidades más profundas que las del cuerpo, y sabe que sólo en Dios pueden ser satisfechas. Nuestro mundo moderno necesita darse cuenta urgentemente de este hecho: el hombre es mucho más que un cuerpo, tiene también alma y espíritu, y nuestra cultura materialista y de consumo siempre fracasará en traer la felicidad al hombre porque no tiene en cuenta estas otras facetas, y las ignora para centrarse en exclusividad de las necesidades del cuerpo. 

¡Cuántas personas en este mundo se encuentran como el hijo pródigo de la parábola de Jesús: “yo aquí perezco de hambre” (Lc 15:17)! La única forma de tener la vida en plenitud es volviéndonos a Cristo, sólo en él podemos estar completos (Col 2:9-10). 

(Fil 4:19) “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” 

¡Grabemos estas palabras en nuestros corazones y cuando lleguen los momentos de prueba repitamos: “Jehová es mi Pastor, nada me faltará”!

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