Elias El hombre de fuego (1 de Reyes 17:19, y 2 de Reyes 2)






Todo parecía estar mal en Israel, el pueblo y los reyes también odiaban a Dios y adoraban a dioses falsos, pero Elías el profeta si amaba y obedecía a Dios, un día Elías le dijo al rey malo Acab, “Vive el Señor Dios de Israel, que no habrá lluvia ni rocío en estos años”, si no por mi palabra. Después de advertir al rey, Dios mandó a Elías a un lugar tranquilo en el campo. Allí al lado de un rio, esperó Elías, y Dios mandaba a los cuervos para darle de comer le traían pan y carne, de mañana y de tarde. 

Elías bebía del río que pronto se seco por que no llovía. La palabra de Dios se cumplía, faltaba el agua, no crecía la siembra, la gente tenía hambre; Elías se preguntaba que le pasaría ahora que se había acabado el agua. Y Dios le dijo “Levántate ve a Sarepta porque he dado orden a una viuda que te sustente” Elías obedeció y cuando llegó, la viuda estaba en la puerta de la ciudad juntando leña para el fuego. “Por favor tráeme un poco de agua para beber y un bocado de pan”, “no tengo pan, Solo tengo un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en una vasija” contestó la viuda y cuando esto se acabe mi hijo y yo moriremos de hambre; “no temas, hazme a mi primero una pequeña torta y después harás para ti y para tu hijo y la harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite se acabará, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la tierra” y así se cumplió; tres años más tarde, Dios mandó a Elías de vuelta al rey, diciendo “Hare llover sobre la faz de la tierra”, y cuando Elías fué, le pidió juntar a todo Israel y los 850 falsos profetas, Elías habló al pueblo y los retó diciendo, “Si mi Dios es el Señor seguidle”, y mandó preparar dos bueyes como sacrificio, pero no se había de usar fuego para encenderlos. 

“Invoquen ustedes a sus dioses y yo invocaré el nombre Dios y aquel que respondiere por medio de fuego, será Dios”, y el pueblo aceptó. Durante todo el día los falsos profetas invocaron sus falsos dioses, Saltaron, bailaron y se maltrataron entre si, pero no vino el fuego, entonces Elías empapó la leña y el sacrificio con agua y oró a Dios; “Respóndeme Dios de Israel, para que conozca este pueblo que tu eres el Señor”, y cayó el fuego de Dios, consumiendo el sacrificio y luego el altar de piedra, entonces cuando el pueblo lo vió, alabaron a Dios y Elías dijo, “arresten a los profetas de Baal, para que no escapen” y los destruyó, luego Elías dijo a Acab que la lluvia vendría pronto y hubo lluvia fuerte. Dios mostró al pueblo que Elías les decía la verdad y que Él es Dios. Un día Dios mandó un carro de fuego y Elías subió como en un torbellino al cielo.










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