David y Goliat (1 de Samuél 17:1-50)






Los filisteos eran un pueblo malo que no amaban a Dios y odiaban a Israel. Un día, los filisteos hicieron un desafió al pueblo de Dios y como eran orgullosos y confiaban en que ellos podían ganar la batalla, ya que tenían en su ejército a un hombre que era malo, fuerte y gigante, su nombre era Goliat y medía más de nueve pies, casi la altura de un arco de baloncesto que, su armadura era muy pesada, y desafiaba a un israelita valiente que peleara en contra él. 

El pueblo de Dios le temía, pues veían lo fuerte y valiente que era y nadie se atrevía a aceptar pelear contra Goliat. Un día Isaí le pidió a David, su hijo menor, que fuera al campo de la batalla para llevar comida a sus hermanos, David fué al campo de la batalla y mientras llevaba la comida escuchó los desafíos e insultos que Goliat decía; David no podía creer lo que Goliat decía y aceptó el desafío; Eliab, el hermano mayor de David, lo oyó hablar y se puso furioso con él ya que estaba celoso de la confianza y valentía de David. 

Algunos que oyeron a David, le contaron a Saúl, y éste mandó a llamarlo, Saúl no creía que un valiente jovencito pelearía contra el gigante, David le contó a Saúl como había matado a un león y un oso y después de oír su historia Saúl decidió permitir que David peleara contra Goliat, Saúl le dió armadura especial para que se pusiera David, la armadura estaba muy pesada para David; Él se quitó la armadura y fue al río recogió cinco piedras lisas y las puso en su bolsa, Goliat le echó una mirada a David y, al darse cuenta de que era apenas un muchacho, con desprecio le dijo: —¡Ven acá, que voy a echar tu carne a las aves del cielo! David contestó: — ¡Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel y todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza; David corrió rápidamente hacia la línea de batalla para hacerle frente a Goliat y metiendo la mano en su bolsa sacó una piedra, y con la honda se lanzó al filisteo, 69 hiriéndolo en la frente, David lo hirió de muerte con una honda y una piedra con la ayuda de Dios. David creía que Dios le iba ayudar, Él confiaba en la fortaleza de Dios sobre cualquier gigante y sabia que Dios ganaría la batalla. Al pasar los años, Dios le convirtió en el gran rey.











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