Lección 9 Escuela Sabática: Un carbón encendido

"Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala” Zac. 3:4. El sumo sacerdote Josué se encuentra en un tribunal con vestiduras viles, acusado de todos sus pecados. Su Juez, en lugar de pronunciar una sentencia, le quita sus vestiduras sucias, lo viste con ropa limpia y lo llama a ser obediente. Aunque es fácil olvidarlo, la gran controversia entre Cristo y Satanás es la fuerza motivadora detrás de la realidad. Las guerras, los crímenes, la violencia y todo el hirviente caldero de la tragedia humana son solo manifestaciones superficiales del conflicto comenzado en el cielo (Apoc. 12:7 ( CB )), una lucha universal que impacta a todo humano y a toda la creación (Rom. 8:20-22 ( CB ) ). Sin embargo, no debemos olvidar que el gran conflicto no tiene que ver con el petróleo de Medio Oriente, o con los cambios geopolíticos militares o económicos. Tiene que ver con la salvación de la raza humana, un alma por vez. Las naciones y las estructuras de poder vienen y van, los grandes temas de la historia y las ideologías vienen y van; solo los salvados, los que están cubiertos con el manto de la justicia de Cristo, permanecerán para siempre. Satanás no se interesa por el dinero, el poder o la política, sino por las almas: cómo llevar a la ruina a tantas como pueda. Cristo, por medio de su muerte, ha hecho posible salvar a todos de esa ruina. La esencia de la gran controversia es, en el fondo, que las personas elijan la ruina eterna o la vida eterna. Todo el resto es solo espuma.


"Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala” Zac. 3:4

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