Salud por la naturaleza


DIOS CREÓ A ADÁN Y A EVA a su propia imagen. ¿Cuál podría ser una herencia más perfecta? Luego los puso en el Jardín del Edén. ¿Qué podría ser un ambiente más perfecto? Tanto la herencia como el ambiente estuvieron divinamente equilibrados para producir y preservar perfectas la salud física y mental.

Pero el pecado arruinó todo. Ya en la segunda generación, los celos, el odio y la violencia contaminaron el mundo. La naturaleza también su-frió los resultados del pecado y, cuando el pecado llegó a ser intolerable, el diluvio cambió el aspecto de la Tierra. Todavía hay mucha bondad y belleza en el mundo natural. La naturaleza suministra los recursos para satisfacer nuestras necesidades básicas. Además, provee gozo, felicidad y bienestar, compensando, parcial-mente, la miseria causada por el pecado. Así, a pesar de sus convulsiones a veces violentas, la naturaleza es una fuente de salud mental y física.

También nos lleva más cerca del Creador, pues "toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces" (Santiago 1:17).

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