Escuela Sabatica, Jonatán: Nacido para la grandeza - Lección 04

Al aceptar ser un lugar de apoyo tanto para su padre como para su mejor amigo, aun hasta el punto de sufrir la suerte de su padre en la batalla, Jonatán demostró una devoción abnegada y amante, propia de un líder servidor. Por diversas razones, Jonatán, como hijo privilegiado, debía haber sido un joven malcriado, egoísta, que creyera que le debían todo a él. Y ¿por qué no? Era el hijo mayor del primer rey de Israel. Era popular y bien amado, buen orador y un líder militar de primera línea. Por las normas del mundo, lo tenía todo. Había nacido para "ser grande". No obstante, el Cielo usa una vara diferente para lo que es grande, y Jonatán fue uno de los pocos hombres dispuestos a dar la espalda a lo que el mundo considera grande y buscar una clase diferente de grandeza, la de Dios.

De la vida de Jonatán aprendemos a evaluar nuestras vidas con los ojos del Cielo. ¿Cuándo una vida es grande y valiosa? ¿Cuáles cosas son importantes en este mundo y cuáles no lo son? La historia de Jonatán nos ayuda a contestar estas preguntas. También nos dice que, si queremos, podemos ser grandes a los ojos de Dios, sin tomar en cuenta dónde nacimos, quiénes son nuestros padres, y cuánta riqueza y talentos tenemos.
Para memorizar:
"Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos" 1 sam. 14:6.

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